20 septiembre 2005

Cobremos por los enlaces.

La VEGAP, sociedad gestora de los derechos de los artistas visuales en España, pretende cobrar hasta por los "tags" HTML.
Señores de VEGAP: El enlace es mío y no pienso pagar por él
A través de una lista de correo me llega un documento absolutamente alucinante: la minuciosa y obsesiva lista de tarifas que aplica VEGAP, la sociedad gestora de los derechos de los artistas visuales en España, a todo aquel que quiera reproducir en cualquier soporte y de cualquier manera alguna obra de sus socios.
(Decir que VEGAP representa a los artistas visuales de nuestro pais, por cierto, es una notable exageración; en realidad no tiene más de 1000 socios. Si metes a 100 pintores, escultores, fotógrafos o videoartistas de este país escogidos al azar en un autobús, es muy improbable que alguno de ellos sea socio de Vegap. Es cierto, eso sí, que son socios de Vegap la mayoría de artistas más cotizados, como Barceló o Tapies).
En algún despacho de VEGAP hay un señor muy aplicado, porque la lista es realmente completita; no se han dejado casi nada. Desde llaveros, puzzles, postales y pins pasando por reproducciones de una obra en libros de texto, todo tiene su tarifa propia. Hasta los tags de HTML.
En la página 30 del documento, referida a la videocreación, se detalla lo que se debe pagar en derechos por enlazar a una página web de un videoartista en la que se pueda visionar alguna de sus obras:
4.6.1.3 Link - ámbito internet
En el caso de que la obra de videocreación se haya creado para su difusión online o bien sea una forma de divulgación de la misma, el usuario tendrá, previa autorización del autor, posibilidad de enlazar su página en la red con la obra de videocreación mediante un link. Esta utilización está sujeta a las siguientes tarifas:



Además de ser una profunda sandez el punto 4.6.1.3 es en realidad poco rentable. No es habitual que los artistas de vídeo cuelguen sus piezas completas en la Red. VEGAP lo sabe, por supuesto, así que este artículo es sólo una medida preventiva, un "por si acaso", sobre todo una declaración de principios: que no nos quiten lo nuestro, aunque lo nuestro sea una URL.
Pero, ¿qué pasa con el arte en la Red? Ah, esto es otra cosa. Una de las ventajas del arte en la Red es que la Web está llena de él. Por eso el documento dedica casi tres páginas a detallar todo lo que cuesta enlazar a una pieza de arte en Internet de un socio de VEGAP (por ejemplo, desde el clásico de Muntadas The File Room al reciente Canal Gitano de Antoni Abad). 1630 euros por ordenador al año si enlazas a una obra desde un ordenador accesible en una exposición pública organizada por una institución sin ánimo de lucro. 3200 al año si eres una "página comercial" e incluyes el enlace en una exposición virtual formada por distintos enlaces. 1086 euros al año si eres un festival. Si además eres un hortera que usa todavía frames, y metes la web enlazada dentro de uno, la cosa se dispara:4890 euros al año.
Señores de VEGAP: cuando alguien te invita a su casa, es conveniente mantener las formas; mearse en la alfombra suele estar considerado de mala educación. La Web ya estaba aquí antes de que cualquiera de sus socios llegase a ella; de hecho, antes de que nadie empezase a pensar en utilizarla como medio artístico.
La capacidad de enlazar es consustancial a la naturaleza de la Web. Forma parte de su arquitectura, la misma arquitectura que le permite a sus socios colgar sus obras sin necesidad de obtener una licencia, ni tener que pedirle permiso a nadie.
En la Web, poner un enlace resulta tan natural como en la calle mencionar a alguien durante una conversación. Enlazar es un derecho fundamental del usuario de Internet respaldado por más de una decisión judicial.
Lo malo de la arquitectura de la Web es que viene en uno de esos paquetes cerrados; "o lo tomas o lo dejas". Ninguno de sus socios está obligado a mantener un sitio web accesible con una URL; pueden proteger sus valiosas piezas con contraseña, o distribuir los archivos a través de servidores FTP. Siempre les queda el CD-ROM. Pero mientras estén en la Web, me temo que no son nadie para pedirle dinero por un enlace ni al más modesto de los blogs, ni al Sónar, ni a Terra ni al Corte Inglés. Aquí las cosas no funcionan así.
Lo preocupante de las pretensiones de VEGAP por tarifar el enlace no son sus posibilidades de éxito. Estoy seguro de que a la mayoría de sus propios artistas les parece una aberración. Y puedo asegurar que no hay un festival o institución artística de este país (o de otro) que haya aceptado esta clase de condiciones, o esté dispuesto a aceptarlas. Lo preocupante de esto es hasta qué punto evidencia que las sociedades de gestión de derechos viven en una especie de realidad alternativa totalmente impermeable al sentido común, ignorantes de cosas que resultan completamente evidentes a cualquiera que haya pasado más de diez minutos en Internet.
Ah, y un consejo: dejen de utilizar el término "net art", por Dios. Les hace parecer todavía más viejos.